domingo, 1 de julio de 2012

El Método Socrático

Las conversaciones, los diálogos que Sócrates sostenía con quienquiera estuviese dispuesto para ello, eran sus lecciones, y en ellas se valía de la interrogación y de la objeción.

Sobre cualquier tema que estuviera en discusión en ese momento, o que suscitase cierto grado de interés, confesaba el maestro su ignorancia, como preámbulo (¿o pretexto?) de una serie de preguntas dirigidas, las más de las veces, a quienes decían conocer el asunto.

A sus respuestas contestaba objetando, para desembarazarlos de sus errores y a partir de allí buscar la verdad que, hallada, debía plasmarse en una definición (aunque casi nunca llegaba Sócrates a este punto, dejando abierta la búsqueda para cada uno).

1) La exhortación o protréptica
Es la primera fase del método, hecha de preguntas y exclamaciones que tienen por objetivo interesar en el tema al interlocutor, y disponerlo adecuadamente, sacándolo del contexto de sus habituales y pedestres preocupaciones para instalarlo en la importancia de su ser y de su vida. Así, en Eutifrón o sobre la santidad, Sócrates se encuentra con Eutifrón, quien le informa que se halla en un pleito por homicidio contra su propio padre.

2) La indagación o elénctica
Esta segunda fase consta, a su vez, de dos partes:

*La purificación o ironía, momento en el que Sócrates hace que el interlocutor exponga lo que cree saber en cuanto al tema propuesto. A las soluciones aportadas replica con objeciones que demuestran, a través de las contradicciones resultantes, la falsedad o inadecuación de dichas soluciones y la ignorancia de su autor. Queda éste así liberado de sus errores y en conocimiento de qué es lo que sabe, y qué lo que desconoce. Es una "docta ignorancia".

*La construcción o mayéutica, etapa en la que debería llegarse a una verdad conocida como tal y definida como universal. Muy pocas veces esto se cumple en los diálogos socráticos, pero no falta nunca el camino hacia dicha meta, recorrido por el interlocutor en un casi diálogo consigo mismo, pues Sócrates se coloca en la posición de quien tan sólo acompaña.

Esquema del Método Socrático


5.4 La Areté

Con Sócrates la areté, ese concepto insoslayable cuando de la educación del hombre se trata, esa excelencia de la naturaleza, va adquiriendo poco a poco el sentido de virtud ética, del bien en el obrar humano, que predomina hoy en día, pero sin olvidar que el fin de esa perfección en el obrar es la perfección del ser.

Estamos ante el hombre virtuoso. Tal es el fin de la educación para Sócrates, quien hace de la virtud, siempre, el contenido de la educación. De donde se sigue que la virtud es un saber [por consiguiente, quien falta lo hace por ignorancia, y no se estaría ante una maldad sino ante un error], una ciencia y, como tal, susceptible de ser enseñada, si bien Sócrates no participa del optimismo y de la suficiencia de algunos o muchos sofistas; no basta con la enseñanza, se requieren condiciones naturales en el educando para el buen fruto de la labor educativa.

El hombre a quien se dirige, siendo griego, nunca puede ser considerado sólo en sí mismo, sino también como miembro de la pólis. Este carácter deberá ser tomado en cuenta en su educación, y deberá ser virtuoso no sólo a título individual sino también en cuanto ciudadano.

En momentos de tantos avatares políticos y de gobiernos que se sucedían entre luchas intestinas, y en medio del relativismo y el oportunismo exitista preconizado por los sofistas, cuando la ley, la justicia y la virtud externas se hallaban seriamente afectadas en su existencia, es cuando Sócrates las salva interiorizándolas, dándoles convicción y vigencia en el interior del hombre.

5.3 El Fundador Antropológico

Sócrates parte del concepto griego de hombre, como naturaleza en la que cuerpo y alma se integran armónicamente entre sí, resultando así el cuerpo, espiritualizado, y el alma, partícipe del cosmos material. Conceptos originalmente válidos para el mundo de lo corpóreo belleza de la forma, disposición de las partes, medida, orden, proporción- se extrapolarán al mundo del alma, en tanto que otros, tomados del obrar humano justicia, templanza, piedad se predicarán análogamente de la naturaleza material. No hay oposición sino equilibrio, simetría de partes: una concepción típicamente griega, en todas sus realizaciones. El obrar de una naturaleza así concebida -el obrar humano [la ética]- debe expresarla:
"En el sentimiento profundo de la armonía entre la existencia moral del hombre y el orden natural del universo [en esto consiste la felicidad o eudaimonía], Sócrates coincide plena e inquebrantablemente con la conciencia griega de todos los tiempos anteriores y posteriores a él. La nota nueva que trae Sócrates es la de que el hombre no puede alcanzar esta armonía (...) por medio del desarrollo y la satisfacción de su naturaleza física, por mucho que se la restrinja mediante vínculos y postulados sociales, sino por medio del dominio completo sobre sí mismo con arreglo a la ley que descubra indagando en su propia alma" .

5.2 La Enseñanza de Sócrates. Su Finalidad y su Contenido

El interés de Sócrates el de su época es, según dijimos, antropocéntrico: no dirige la mirada hacia el cosmos, sino hacia el hombre. Su pasión es el conocimiento de sí mismo, de lo que significa "ser hombre", para conocer entonces cómo obrar en función de la plena realización de ese ser, de su perfección.
En su búsqueda se mantiene siempre alejado del relativismo, el oportunismo, el pragmatismo de los sofistas. Quiere respuestas absolutas: ¿qué es el bien?, ¿qué es la virtud?, ¿qué es la justicia?...

5.1 Sócrates y Los Sofistas

Porque no tenía escuela según los cánones tradicionales; porque se interesaba por la educación; porque enseñaba fundamentalmente a través de la palabra, y dando importancia a la misma; porque hablaba sobre cualquier tema; porque los jóvenes, respetuosos, lo seguían, seducidos por su conversación; porque su interés era antropocéntrico, considerando al hombre en sí mismo y dentro de la pólis, por todo ello se lo consideró -y se lo confundió- con los sofistas. Pero así como las similitudes señaladas permiten dicha consideración, las diferencias hacen que debamos tenerlo como un personaje con fisonomía propia, y única.
En efecto, los sofistas venían de otras ciudades, precedidos por su fama (y de no existir ésta, se daban prisa en crearla y agrandarla por diversos medios) y rodeados por un cerrado círculo de discípulos; daban sus clases en la casa particular o en lugares improvisados a jóvenes de clase acomodada, que podían pagarlas, y prometían fundamentalmente fama y éxito, alcanzables por el dominio de la palabra. No así Sócrates.
¿Qué hacía Sócrates? Nos lo explica él mismo, enfrentado a sus jueces que lo condenaron a muerte:
"SÓCRATES: Atenienses, os respeto y os amo, pero obedeceré al dios antes que a vosotros y, mientras viva, no dejaré de filosofar, de exhortaros y de instruir a todo el que encuentre, diciéndole como acostumbro: Querido amigo, eres ateniense, ciudadano de la ciudad más grande y famosa del mundo por su sabiduría y su poder, ¿y no te avergüenzas de ocuparte tan sólo de acrecentar tu fortuna, prestigio y honor, dejando de lado enteramente el conocimiento del bien y de la verdad, y sin dedicarte a hacer que tu alma sea lo mejor posible? Y si alguno de vosotros lo niega y sostiene que se preocupa por el estado de su alma, no le diré que no es así, pero en lugar de seguir tranquilamente mi camino lo interrogaré, lo examinaré, lo refutaré; y si encuentro que no tiene areté alguna sino que tan sólo la aparenta, lo increparé diciéndole que tiene por nada lo más valioso, en tanto que respeta lo que ningún respeto merece.
Esto lo haré con jóvenes y ancianos, con los ciudadanos y con los extranjeros: pero principalmente con los habitantes de esta ciudad, porque son los más cercanos a mí. Pues sabed que así me lo ha ordenado el dios, y estoy persuadido de que nuestra ciudad no ha gozado hasta el presente de mayor bien que este servicio que yo presto al dios.
Todo mi cuidado se reduce a ir de aquí para allí, persuadiendo a jóvenes y viejos de que no se preocupen tanto de su cuerpo y de su fortuna, como de su alma y de su perfeccionamiento: porque la virtud no viene de las riquezas sino éstas de aquélla, y en ella tienen su origen todos los bienes, tanto públicos cuanto privados".




Sócrates

(469-399 A.C.)
Provenía Sócrates de una familia que podríamos llamar de clase media: artesano (escultor) el padre, partera su madre; no eran de la aristocracia, pero su situación económica era desahogada. Vivió su juventud en los avatares de la guerra contra los persas y el rápido auge de la ciudad de Atenas, tras la victoria; visitaba la casa de Pericles y de Aspasia -en cuya familiaridad pudo haber sido introducido por Arquelao, discípulo del filósofo Anaxágoras-, conoció el florecimiento de las letras, de las artes y del saber, participó en el campo de batalla en las Guerras Médicas y en la Guerra del Peloponeso, y experimentó en todo ese tiempo las diversas formas y modos de la actividad política en la pólis. Si bien aceptó la democracia, sus excesos lo hicieron dudar y abstenerse, en más de una oportunidad, de intervenir en los asuntos públicos; esta actitud dio lugar a sospechas en su contra, ya sea porque se lo vinculara a la aristocracia y a la oligarquía, ya sea simplemente porque no se entendía su actitud.

Hombre aparentemente común, amigo de todos y maestro de ninguno en particular. Con todos entablaba conversación, allí donde la ocasión se presentaba: en el gimnasio, en el mercado, en la plaza, o bien en las casas, durante una visita informal o en un banquete. Y el diálogo (tal la forma adoptada por él, en contraste con los discursos de los sofistas) podía versar sobre cualquier tema: el bien, la verdad, la música, el orden, la justicia, el conocimiento, la educación de los ciudadanos o la del gobernante, el amor, etc. Pero siempre se trataba de algo de interés para el hombre; y no un interés meramente teorético o especulativo, sino un interés práctico, una sabiduría para la vida y, más propiamente, para la conducta. La conversación con Sócrates era una conversación sobre el obrar humano.



4.4 El Concepto Cultural

Es éste, juntamente con su oficio de maestros que se sabían tales, su reflexión sobre el hecho mismo de la educación, y su concepción de una educación superior, uno de los legados más importantes de los sofistas.

4.3 La Enseñanza Moral

"PROTÁGORAS: (...) La política versa siempre sobre la justicia y la templanza (...). Es preciso que todos se persuadan de que estas virtudes no son ni un presente de la naturaleza ni un resultado del azar, sino fruto de reflexiones y de preceptos que constituyen una ciencia que puede ser enseñada. (...) Todos [los padres] trabajan únicamente para hacer a sus hijos virtuosos, enseñándoles, con motivo de cada acción, de cada palabra, que tal cosa es justa, tal otra injusta, que esto es bello y aquello vergonzoso, que lo uno es piadoso y lo otro impío, que es necesario hacer esto y evitar aquello (...). Cuando se los envía a la escuela, se recomienda a los maestros que no pongan tanto esmero en enseñarles a leer bien y tocar instrumentos, cuanto en enseñarles buenas costumbres (...). Cuando saben leer (...) los obligan a leer los mejores poetas, y a aprenderlos de memoria. Allí encuentran preceptos excelentes y relatos en los que están consignados elogios de los hombres más grandes de la antigüedad, para que estos niños, inflamados con una noble emulación, los imiten y procuren parecérseles (...). Los maestros de música hacen lo mismo (...). Cuando saben la música y tocan bien los instrumentos, ponen en sus manos composiciones de los poetas líricos, obligándolos a cantarlas acompañándose con la lira, para que de esta manera el número y la armonía se insinúen en su alma (...) para que, haciéndose más dulces, más tratables, más cultos, más delicados, más armoniosos y acordes, se encuentren los niños en disposición de hablar bien y de obrar bien, porque toda la vida del hombre tiene necesidad de número y de armonía. Se los envía además a los maestros de gimnasia con el objeto de que, teniendo el cuerpo sano y robusto puedan ejecutar mejor las órdenes de un espíritu varonil y sano (...). Apenas han salido de manos de sus maestros, la patria les obliga a aprender las leyes y a vivir según las reglas que ella prescribe (...)"

"CALLICLES: Respecto a las leyes, como son obra de los más débiles y del mayor número (...), al hacerlas no han tenido en cuenta más que a sí mismos y a sus intereses (...). Para atemorizar a los más fuertes (...) dicen que es cosa fea e injusta tener alguna ventaja sobre los demás, y que trabajar por llegar a ser más poderoso es hacerse culpable de injusticia (...). Pero la naturaleza, a mi juicio, demuestra que es justo que el que vale más tenga más que otro que vale menos, y el fuerte más que el débil (...). [Dirigiéndose a Sócrates] Propónte por modelos (...) a quienes tienen bienes, a los que tienen poder y que gozan de todas las ventajas de la vida.


SÓCRATES: (...) Según dices, si se consulta a la naturaleza, lo justo consiste en que el más poderoso tiene derecho a apoderarse de lo que pertenece al más débil, el mejor puede mandar al menos bueno, y el que vale más tiene derecho a tener más que el que vale menos".
Pero el relativismo y el subjetivismo y, finalmente, el oportunismo, se hacen presentes a la hora de precisar quién es el más poderoso, el mejor y el que más vale: ¿cuáles son los criterios?

4.2 Su Enseñanza: Los Contenidos

4.1 Los Sofistas

Eran maestros de enseñanza superior, la cual surge precisamente con ellos. Sus clases versaban sobre los temas más diversos, podríamos decir que no había especialización, sino más bien una cultura general, pero orientada hacia un objetivo específico: la formación del orador, pues el hombre político es el que tiene un juicio prudente, bien fundamentado y comunicado con oportunidad y de manera convincente. La enseñanza que impartían era colectiva, el curso duraba de tres a cuatro años, y era pago, hecho que produjo un gran escándalo en su época. No existía tal costumbre, y los sofistas hubieron de procurarse alumnos en esas condiciones por diversos medios.

Los Sofistas como Educadores

En el siglo V a.C. Supone una educación cívica que en la mayoría de los casos, se limitará a proporcionar el conocimiento de las disposiciones del Estado y formará en la obediencia a las mismas, aunque queda como posible su cuestionamiento e incluso su modificación, anulación y la hechura de otras nuevas a través de los organismos correspondientes.
La filosofía como el saber que va haciéndose acerca del mundo, del hombre, del conocimiento y del obrar humanos, interroga, cuestiona, pide razones, causas, y quiere convertirse en un saber normativo, en la norma que comienza siendo una medida de armonía, proporción y equilibrio

Ante la compleja situación imperante, se hace necesaria la elección del gobernante adecuado, y para ello se requieren, por una parte, criterios que permitan un tal juicio; por otra, personas formadas para el cargo. Los maestros fueron los sofistas, quienes creyeron poder enseñar la areté política.


Las Etapas en la Educación

2.2 Las Instituciones

En este siglo aparecen en Atenas las escuelas, locales públicos provistos por el Estado, donde enseñaban maestros particulares a grupos de alumnos, variables en cuanto al número. Esta enseñanza colectiva coexiste inicialmente con la educación llevada a cabo por un preceptor o ayo, pero poco a poco va sustituyéndola.

La Concepción Pedagógica: 2.1. La Areté

La ciudad estado ha ido cambiando poco a poco la concepción de sí misma, de su forma de vida y de su gobierno. De la primitiva dilatada región, no demasiado populosa ni delimitada con claridad, gobernada por unos pocos según las normas y pautas de la tradición aristocrática, ha pasado a una zona en la que se distingue lo urbano de lo rural, con una población que es alternativamente numerosa o diezmada -según la suerte de las guerras-, con una activa participación de los habitantes los ciudadanos en las deliberaciones y las decisiones que hacen a la vida individual y pública, a los destinos de la pólis, a la relación con los otros estados helénicos o extranjeros, a la religión, a la cultura, a las finanzas: en una palabra, al gobierno de la ciudad o estado.

El ciudadano debía conocer las leyes de la ciudad, que codificaban por una parte los derechos de la pólis como aquello común que todos poseían y a la que todos pertenecían -la patria-, y por otra parte los derechos de sus habitantes, cuya libertad y bienestar debían garantizar. Debía no sólo conocerlas, sino también obedecerlas: solamente así era "justo".

Pero como esta justicia cuyo cumplimiento hace del hombre un ciudadano perfecto está en función de las leyes de la pólis, es tarea de cada estado velar por la formación de un tipo de hombre determinado, específico, propio de dicha ciudad, marcado con su sello. La ley se presenta como la norma educativa, siendo el estado el educador.

En general, la educación, concebida como formación integral, sigue siendo -de hecho al menos- privilegio de los aristócratas, o de los ciudadanos más pudientes, que disponen del tiempo y del ocio necesarios para dedicárselos (en el caso de los jóvenes y de los adultos), y que valoran su eficacia en la formación del niño (en el caso de los padres con respecto a sus hijos). Prevalece en este ámbito el viejo ideal de la kalokagathía, de lo bello y lo bueno, digno de ser admirado e imitado: el modelo, el paradigma. En este ideal perviven elementos de la antigua concepción homérica, pero el tiempo no ha transcurrido en vano, y el contexto da otro contenido a los mismos términos.

El ciudadano perfecto supone un espíritu cultivado en un cuerpo desarrollado: estamos a un paso del "sabio", paradigma de los tiempos venideros.




1.2 Las Instituciones

a) El Arcontado: Se trataba de nueve arcontes, uno de los cuales era el principal gobernante, otro tenía a su cargo los asuntos religiosos, otro el mando del ejército, y los seis restantes la administración de la justicia.

b) La Asamblea del Pueblo: Examinaban la gestión de los arcontes una vez finalizado su mandato, decidiendo acerca de su ingreso al Areópago.

c) El Consejo de los Quinientos: Se ocupaban de los proyectos de ley, recibían a funcionarios, elaboraban propuestas para presentar a la Asamblea, vigilaban a los otros magistrados y trabajaban en la administración de los fondos públicos.

d) El Areópago: Tribunal de justicia en materia grave, también decidía en torno a cuestiones constitucionales y administrativas.

e) Los estrategas o generales: Eran elegidos por un período anual, reelegibles por un número indefinido de veces; no rendían cuentas de su actuación, y fueron asumiendo cada vez más funciones, llegando a poseer de hecho la máxima autoridad.

1.1 La Organización Política

La Atenas del S V a.C. no es una ciudad muy poblada. Pero tiene características que la hacen única, e importante: la igualdad de los ciudadanos, su libertad individual y su anhelo de paz social, todo ello custodiado y respetado por el Estado.

Clístenes abolió la antigua división en clases y organizó circunscripciones, siguiendo un criterio geográfico: Atenas y sus alrededores, la zona costera y el interior. Cada tribu nombraba uno de los diez generales del ejército que fueron teniendo cada vez más poder, a costa del que correspondía a los arcontes, y elegía (por sorteo, entre los ciudadanos mayores de treinta años) cincuenta miembros del Consejo de los Quinientos, que reemplazó al de los Cuatrocientos, de Solón.

Cotexto Histórico Cultural


S. VIII a.C.: Se produce la sustitución de la monarquía tradicional por una república

S. VI a.C.: Tiene lugar la hegemonía militar (sólo militar) de Esparta en el Peloponeso, pero mientras tanto florecen cultural y comercialmente las ciudades de Mileto, Crotona y Siracusa.

594 a.C.:
1) Liberó de la servidumbre económica a los campesinos pobres;
2) redujo considerablemente las deudas que afectaban a los bienes raíces.
3) dividió la sociedad en cuatro clases, según los bienes o fortuna de cada ciudadano .
4) instituyó, junto al Areópago, el Consejo de los Cuatrocientos

545 a.C.:
1) salió del casi unilateral cultivo de los cereales e incentivó el cultivo de la vid y del olivo
2) de esta manera logró un balance favorable en el comercio con las otras ciudades-estado
3) fomentó la industria de la cerámica ateniense, en todas sus formas (vasijas, platos, etc.)
4) estimuló la inmigración de artesanos extranjeros.

527-510 a.C.:
Hipias -hijo de Pisístrato- quien se hallaba en el poder, es derrocado por Clístenes, con quien queda consolidada la forma democrática de gobierno.

538 a.C.:
Ciro I de Persia ocupa Babilonia, en una expansión territorial de gran incidencia en la vida del mundo por entonces conocido.

490 a.C.:
Comienzan las Guerras Médicas contra los persas que bajo el mando del rey Darío habían invadido Grecia, y que son derrotados en la batalla de Maratón.

480 a.C.:
Los griegos vencen a los persas en la batalla naval de Salamina.

479 a.C.:
En Platea, nueva victoria del ejército espartano. Pero al año siguiente Esparta se retira de la alianza defensiva por fricciones con Atenas.

477 a.C.:
El ateniense Arístides forma la Confederación de Delos, para librar a los griegos del Asia Menor de la amenaza de los persas y acabar con las pretensiones de los que, a partir de las Guerras Médicas.

449 a.C.:
El general Cimón arroja a los persas del mar Egeo, y se firma la paz.

449-29 a.C.:
El siglo de Pericles, también llamado "siglo de oro de Atenas".

446 a.C.: Se firma un tratado de paz entre las siempre rivales -aunque ocasionales aliadas- ciudades de Esparta y Atenas.

431-421 a.C.:
Segunda Guerra del Peloponeso, iniciada por los espartanos (incitados por los tebanos y los corintios, tradicionales rivales de Atenas), y favorecida por los enemigos internos de Pericles, que deseaban su proscripción.

415-404 a.C.:
Tercera Guerra del Peloponeso, que acabó con la hegemonía y la prosperidad de Atenas, la cual, derrotada, tuvo que entregar la flota de que tanto se enorgullecía, y ver destruidas sus murallas.

Cotenidos

1. Contexto histórico-cultural.
  1.1. La organización política.
  1.2. Las instituciones.
2. La concepción pedagógica.
  2.1. La areté.
  2.2. Las instituciones.
3. Las etapas en la educación.
4. Los sofistas como educadores.
  4.1. Los sofistas.
  4.2. Su enseñanza: los contenidos.
  4.3. La enseñanza moral.
  4.4. El concepto de cultura
5. Sócrates
  5.1 Sócrates y los Sofistas
  5.2 La enseñanza de Sócrates: Su finalidad y su contenido
  5.3 El fundamento Antropológico
  5.4 La Areté
6. El Método Socrático

La Educación en Atenas del Siglo V