domingo, 1 de julio de 2012

4.3 La Enseñanza Moral

"PROTÁGORAS: (...) La política versa siempre sobre la justicia y la templanza (...). Es preciso que todos se persuadan de que estas virtudes no son ni un presente de la naturaleza ni un resultado del azar, sino fruto de reflexiones y de preceptos que constituyen una ciencia que puede ser enseñada. (...) Todos [los padres] trabajan únicamente para hacer a sus hijos virtuosos, enseñándoles, con motivo de cada acción, de cada palabra, que tal cosa es justa, tal otra injusta, que esto es bello y aquello vergonzoso, que lo uno es piadoso y lo otro impío, que es necesario hacer esto y evitar aquello (...). Cuando se los envía a la escuela, se recomienda a los maestros que no pongan tanto esmero en enseñarles a leer bien y tocar instrumentos, cuanto en enseñarles buenas costumbres (...). Cuando saben leer (...) los obligan a leer los mejores poetas, y a aprenderlos de memoria. Allí encuentran preceptos excelentes y relatos en los que están consignados elogios de los hombres más grandes de la antigüedad, para que estos niños, inflamados con una noble emulación, los imiten y procuren parecérseles (...). Los maestros de música hacen lo mismo (...). Cuando saben la música y tocan bien los instrumentos, ponen en sus manos composiciones de los poetas líricos, obligándolos a cantarlas acompañándose con la lira, para que de esta manera el número y la armonía se insinúen en su alma (...) para que, haciéndose más dulces, más tratables, más cultos, más delicados, más armoniosos y acordes, se encuentren los niños en disposición de hablar bien y de obrar bien, porque toda la vida del hombre tiene necesidad de número y de armonía. Se los envía además a los maestros de gimnasia con el objeto de que, teniendo el cuerpo sano y robusto puedan ejecutar mejor las órdenes de un espíritu varonil y sano (...). Apenas han salido de manos de sus maestros, la patria les obliga a aprender las leyes y a vivir según las reglas que ella prescribe (...)"

"CALLICLES: Respecto a las leyes, como son obra de los más débiles y del mayor número (...), al hacerlas no han tenido en cuenta más que a sí mismos y a sus intereses (...). Para atemorizar a los más fuertes (...) dicen que es cosa fea e injusta tener alguna ventaja sobre los demás, y que trabajar por llegar a ser más poderoso es hacerse culpable de injusticia (...). Pero la naturaleza, a mi juicio, demuestra que es justo que el que vale más tenga más que otro que vale menos, y el fuerte más que el débil (...). [Dirigiéndose a Sócrates] Propónte por modelos (...) a quienes tienen bienes, a los que tienen poder y que gozan de todas las ventajas de la vida.


SÓCRATES: (...) Según dices, si se consulta a la naturaleza, lo justo consiste en que el más poderoso tiene derecho a apoderarse de lo que pertenece al más débil, el mejor puede mandar al menos bueno, y el que vale más tiene derecho a tener más que el que vale menos".
Pero el relativismo y el subjetivismo y, finalmente, el oportunismo, se hacen presentes a la hora de precisar quién es el más poderoso, el mejor y el que más vale: ¿cuáles son los criterios?

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