"PROTÁGORAS: (...) La política versa siempre sobre la justicia y la
templanza (...). Es preciso que todos se persuadan de que estas virtudes no son
ni un presente de la naturaleza ni un resultado del azar, sino fruto de
reflexiones y de preceptos que constituyen una ciencia que puede ser enseñada.
(...) Todos [los padres] trabajan únicamente para hacer a sus hijos virtuosos,
enseñándoles, con motivo de cada acción, de cada palabra, que tal cosa es
justa, tal otra injusta, que esto es bello y aquello vergonzoso, que lo uno es piadoso
y lo otro impío, que es necesario hacer esto y evitar aquello (...). Cuando se
los envía a la escuela, se recomienda a los maestros que no pongan tanto esmero
en enseñarles a leer bien y tocar instrumentos, cuanto en enseñarles buenas
costumbres (...). Cuando saben leer (...) los obligan a leer los mejores
poetas, y a aprenderlos de memoria. Allí encuentran preceptos excelentes y
relatos en los que están consignados elogios de los hombres más grandes de la
antigüedad, para que estos niños, inflamados con una noble emulación, los
imiten y procuren parecérseles (...). Los maestros de música hacen lo mismo
(...). Cuando saben la música y tocan bien los instrumentos, ponen en sus manos
composiciones de los poetas líricos, obligándolos a cantarlas acompañándose con
la lira, para que de esta manera el número y la armonía se insinúen en su alma
(...) para que, haciéndose más dulces, más tratables, más cultos, más
delicados, más armoniosos y acordes, se encuentren los niños en disposición de
hablar bien y de obrar bien, porque toda la vida del hombre tiene necesidad de
número y de armonía. Se los envía además a los maestros de gimnasia con el
objeto de que, teniendo el cuerpo sano y robusto puedan ejecutar mejor las
órdenes de un espíritu varonil y sano (...). Apenas han salido de manos de sus
maestros, la patria les obliga a aprender las leyes y a vivir según las reglas
que ella prescribe (...)"

"CALLICLES: Respecto a las leyes, como son obra de los más débiles y
del mayor número (...), al hacerlas no han tenido en cuenta más que a sí mismos
y a sus intereses (...). Para atemorizar a los más fuertes (...) dicen que es cosa
fea e injusta tener alguna ventaja sobre los demás, y que trabajar por llegar a
ser más poderoso es hacerse culpable de injusticia (...). Pero la naturaleza, a
mi juicio, demuestra que es justo que el que vale más tenga más que otro que
vale menos, y el fuerte más que el débil (...). [Dirigiéndose a Sócrates]
Propónte por modelos (...) a quienes tienen bienes, a los que tienen poder y
que gozan de todas las ventajas de la vida.

SÓCRATES: (...) Según dices, si se consulta a la naturaleza, lo justo consiste
en que el más poderoso tiene derecho a apoderarse de lo que pertenece al más
débil, el mejor puede mandar al menos bueno, y el que vale más tiene derecho a
tener más que el que vale menos".
Pero el relativismo y el subjetivismo y, finalmente, el oportunismo, se hacen
presentes a la hora de precisar quién es el más poderoso, el mejor y el que más
vale: ¿cuáles son los criterios?
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