Eran maestros de
enseñanza superior, la cual surge precisamente con ellos. Sus clases versaban
sobre los temas más diversos, podríamos decir que no había especialización,
sino más bien una cultura general, pero orientada hacia un objetivo específico:
la formación del orador, pues el hombre político es el que tiene un juicio
prudente, bien fundamentado y comunicado con oportunidad y de manera
convincente. La enseñanza que
impartían era colectiva, el curso duraba de tres a cuatro años, y era pago,
hecho que produjo un gran escándalo en su época. No existía tal costumbre, y
los sofistas hubieron de procurarse alumnos en esas condiciones por diversos
medios.

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