El interés de Sócrates el de su época es, según
dijimos, antropocéntrico: no dirige la mirada hacia el cosmos, sino hacia el
hombre. Su pasión es el conocimiento de sí mismo, de lo que significa
"ser hombre", para conocer entonces cómo obrar en función de la plena
realización de ese ser, de su perfección.
En su búsqueda se mantiene siempre alejado del
relativismo, el oportunismo, el pragmatismo de los sofistas. Quiere respuestas
absolutas: ¿qué es el bien?, ¿qué es la virtud?, ¿qué es la justicia?...
No hay comentarios:
Publicar un comentario