domingo, 1 de julio de 2012

5.3 El Fundador Antropológico

Sócrates parte del concepto griego de hombre, como naturaleza en la que cuerpo y alma se integran armónicamente entre sí, resultando así el cuerpo, espiritualizado, y el alma, partícipe del cosmos material. Conceptos originalmente válidos para el mundo de lo corpóreo belleza de la forma, disposición de las partes, medida, orden, proporción- se extrapolarán al mundo del alma, en tanto que otros, tomados del obrar humano justicia, templanza, piedad se predicarán análogamente de la naturaleza material. No hay oposición sino equilibrio, simetría de partes: una concepción típicamente griega, en todas sus realizaciones. El obrar de una naturaleza así concebida -el obrar humano [la ética]- debe expresarla:
"En el sentimiento profundo de la armonía entre la existencia moral del hombre y el orden natural del universo [en esto consiste la felicidad o eudaimonía], Sócrates coincide plena e inquebrantablemente con la conciencia griega de todos los tiempos anteriores y posteriores a él. La nota nueva que trae Sócrates es la de que el hombre no puede alcanzar esta armonía (...) por medio del desarrollo y la satisfacción de su naturaleza física, por mucho que se la restrinja mediante vínculos y postulados sociales, sino por medio del dominio completo sobre sí mismo con arreglo a la ley que descubra indagando en su propia alma" .

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